No niego que mi gran temor a la hora de ver Hostal 2, era que el señor Eli Roth nos sirviera el mismo plato que nos dio hace un año con su primera parte, pero para mi sorpresa, mi querido Roth nos ha servido un plato semejante pero con un par de ingredientes nuevos que lo hace mucho más exquisito.
Pues señores, NO TEMAN: Hostal 2 es ¡Brutal! y de paso consagra al señor Eli como un gran director de género, de esos que tampoco temen a la hora de contar historias de horror con un grado elevado de brutalidad y demencia, que muy pocas veces se ve en este género, a excepción de la saga SAW, pero este ya es otro cuento. Yo sabía que este director no nos podía defraudar y ha llegado con su propio guión a demostrar que detrás de cámara tiene su buen hacer, eso sí, siempre apoyado por su maestro, el gran Quentin Tarantino.
Como les decía, mi temor al ver esta secuela consistía tal vez en que el argumento giraba también alrededor de tres protagonistas, que en este caso son féminas, y pensé que se repetiría la misma formula que se planteó en la uno, y en efecto, así fue, pero esta vez hubo un gran cambio que tiene que ver con los diferentes puntos de vista de sus personajes protagónicos y antagónicos.

Y es que
Eli Roth va demostrando poco a poco esa madurez como director y que con cada film ha ido evolucionando, brindándonos demasiado talento a la hora de narrar con imágenes; un director joven con ideas frescas y con mucha seguridad en sí mismo, sobre todo a la hora de ser explícito en sus mas violentas escenas, ya se darán cuenta de lo que les hablo, y es que hay una escena que deja en pañales a la del ojo tijereteado de la uno, sin exagerar; creo que
Eli Roth es un demente y con esto lo comprueba.
El argumento de Hostal 2 es tan sencillo como el de la primera parte: tres supuestas víctimas son puestas en bandeja de plata a esos clientes que hacen parte de una las fabricas mas siniestras que ha dado el género del horror, una empresa de la cual el señor Roth sabia que había mucha tela de donde cortar y que de manera inteligente supo donde echar tijera, para poder sacar un buen retazo de lo que en la primera parte no se dignó a mostrarnos con detalle y es el interior de ese infierno llamado: Elite Hunting.

Lo novedoso del argumento de esta secuela es que esta vez vemos los puntos de vista tanto de la víctima como del psicópata, una mirada al interior de esa elite asesina y que en la uno desconocíamos, una historia con puntos de giro y con un tipo de violencia tanto física como psicológica que te inquieta desde el mismo instante que aparecen los créditos iniciales.
Ansias es lo que uno siente cuando se ve el primer fotograma que da inicio a Hostal 2, y no es para menos, con el argumento servido en la uno, la ansiedad en esta secuela hace su aparición, a la hora de saber el futuro que les espera a esas supuestas víctimas que van parar a ese infierno compuesto por aquellos millonarios desquiciados que viven su vida al máximo con el sufrimiento de sus mas valiosas inversiones, clientes de una empresa que solo buscan traspasar esa línea que divide al ser humano de lo inhumano, para así creerse dioses ante una sociedad ordinaria que les rodea.
Esos "ricachones" quieren sentir el poder en su manos, mucho mas poder que el que sus billeteras les provee, y
Elite Hunting ha llegado para satisfacer su más mórbido placer: el tener control sobre la vida misma y disponer de la muerte a su antojo, he ahí el valor real de su presa adquirida por unos cuantos miles de dólares.
Los fans de Hostal quedarán satisfechos con los elementos que Eli toma de la uno para esta secuela, y claro no podía faltar ese elemento sexual ya muy característico de él en toda su filmografía, incluyendo el tráiler falso “Thanksgiving”. Aunque no tan evidente como en la uno, el sexo es pieza importante para complacer a sus mas fieles fanáticos.
Tampoco podían faltar los críos de maleantes, los cuartos de tortura (pero esta vez mucho mas variados y con detalles novedosos), los elitistas ansiosos de matar (pero esta vez en todos los géneros) y claro, no podía faltar ese final emocionante, sorpresivo y hasta con chiste incluído.

¿Alguien quiere batido?
En cuanto a la violencia, esta segunda parte…(a mi parecer)…es mucho mas explícita y e impactante que la uno, con la dosis justa de Gore que no llega a hostigar y solo hace presencia cuando el momento así lo requiere, con un suspenso inquietante y muy bien logrado, como por ejemplo el que sucede dentro del tren en el que viajan las chicas y esa mala leche que se respira en el ambiente.
Pero hay un par de momentos geniales: el primero, que tiene que ver con una subasta, una escena impregnada del más puro y completo sadismo, ese sadismo que te perturba y te aterra por la frialdad de dicho momento, y el segundo, una escena por la que vale la pena pagar, esa en que el par de clientes novatos van por sus inversiones, un grandioso momento en donde vemos que lo ordinario se convierte en extraordinario, el momento cumbre para mí, ese que marca el camino a lo desconocido, tanto para la víctima como para el asesino, un juego de tomas sublime, acompañada de un fondo musical que te pone la piel de gallina, una escena en donde el hombre se convierte en monstruo y en donde el espectador se transporta a ese infierno terrenal llamado:
Elite Hunting.
"Quiero ir al baño"