Y es que para poder igualar tal excelencia, no es necesario que se quemen o impacten miles de balas, ni tampoco llegar a un record de cuantas patadas y puños se den, ni mucho menos demostrar como se invirtió el presupuesto en coches, locaciones y explosiones.
Pues no, para generar emoción, no hace falta llegar a los excesos, y eso se pudo comprobar con tan solo un efectivo juego de póker en el que James Bond se enfrenta al villano de turno en la grandiosa y genial Casino Royal.
Y es que sin tanto efectismo y sin tanto derroche de acción, solo esa escena emociona más, que toda la acción vista en el ultimo film del agente 007 que se acaba de estrenar: Quantum of Solace.
No entiendo la maldita manía de los productores en cambiar de director para una franquicia tan famosa como la de James Bond, porque se empeñan en ello? son reglamentos inquebrantables? existe un convenio entre guionistas, productores y directores ingleses, que no permiten que un director sea consecutivo dentro de la saga?
Pues he ahí el factor determinante de la inestabilidad que tienen estos films de James Bond, si Martin Campbell hizo un excelente trabajo con Casino Royal, porque no lo volvieron a contratar? y con mayor razón, si el film que le precede a este, viene siendo una secuela que determina de manera rotunda, el nacimiento REAL de 007 como agente.
Pues bien, en manos de otro director como Marc Foster, dicha emoción y drama, pasaron al completo olvido, para dar paso a un film que se basa en acción y mas acción, en persecuciones y mas persecuciones, en explosiones y mas explosiones, todo esto dentro de planos en su mayoría inentendibles, que opacan por completo el talento indiscutible de Daniel Graig como actor, que por fortuna, viene siendo lo único bueno de Quantum of Solace, pero eso si, totalmente desaprovechado como el agente 007.
Todo ese derroche en pirotecnia y malabarismos, ya se ha visto en anteriores films sobre espías, es como si hubieran metido las escenas de acción de Misión Imposible III, las de Jasón Bourne y claro, las de Casino Royal dentro de una licuadora y listo, les presento a: Quantum of Solace.
Pero lo peor no es eso, el argumento es demasiado mediocre, sobre todo con la misión que lleva a cabo Bond en este nuevo capitulo, y es que esta vez no tenemos una amenaza mundial a la altura de los anteriores films.
El plan del villano de turno en Quantum of Solace es aburrido, y el menos ambicioso si lo comparamos con el de Le Chiffre en Casino Royal, que con actos terroristas desestabilizaba la bolsa de todo el mundo a su favor, aparte que su maldad brotaba por lo poros, acojonaba con solo verlo y tenía carisma, solo hay que recordar la forma de torturar a Bond para sacarle información, que vamos, a 007 lo han dejado sin descendientes directos.
Pues bien, aquí tan solo tenemos una amenaza que no causa impacto alguno a nivel mundial, porque no nos vengamos con cuentos, al viejo continente poco le importa el destino de un país tercermundista, sobre todo, si se plantea un problema que no es ajeno por estos lares, golpes de estado, políticos corruptos, pobreza y pueblos sufriendo por el olvido de los gobiernos, que no invierten en lo social, y la hambruna y la sed es pan de cada día.
Un pedazo de tierra Boliviana, es lo único que quiere tener el malvado de la película, solo eso, y digamos que entendemos sus razones, porque lo único que quiere el villano, es montar su propio negocio y ya está, pero Bond hará hasta lo imposible para impedírselo.
Pero antes de eso, el agente con licencia para matar, solo quiere encontrar respuestas y de paso venganza, por todo lo que le sucedió en el Casino Royal, ayudado claro esta, por las pocas pistas dadas por Mr. White, que lo llevan a recorrer el mundo en busca de informantes, y que de paso lo conectan con una red de negociantes sucios, que explotan y desangran al nuevo mundo.
Para ser sinceros, me ha dejado indiferente esta nueva película de James Bond, se olvida fácil y eso es lo peor que le puede ocurrir a un film, que se convierta en un producto desechable, y eso es lo que es, un film para pasar el rato y no mas.
Otro de sus mayores defectos es que quiera parecerse mas a la saga Bourne que a la de Bond, esta bien en darle mayor realismo a la franquicia, pero no hay exagerar con esto y borrar del todo lo que caracteriza los films del agente británico, como sus curiosos Gadjets, su fama de conquistador y su pinta de “gentleman” , y es que esta es la primer vez, que vemos a un Bond sin recursos económicos, que vamos, lo han dejado sin sus Martinis, sin sus gadjets y lo que es peor, sin un espectacular coche que lo identifique, bueno, menos mal aun le quedan sus chicas Bond, que ya sin ellas, sería mas preocupante la cosa.
5 comentarios:
Martin Campbell ya habia dejado claro que no iba a dirigir mas peliculas de Bond.
A mi Quantum of Solace me gusto, me gusto en un estilo Die Hard, no James Bond, pero me gusto.
Pues estoy seguro que si a martin le hubieran ofrecido una buena pasta, la hace sin dudarlo, además, la buena crítica de casino Royal lo hubiera motivado a hacerla.
Por cierto la acción en Die Hard por lo menos se entendía quien era quien y era realmente espectacular, en Quantum es dificil diferenciar el villano del heroe, sobre todo en la persecución inicial en coche, de la que solo se oían tiros, motores en medio de unas tomas tan cercanas que no daban pie a distinguir nada de nada, lo mismo pasó con la persecución de Bond a uno de los traidores de la M16, no se sabía a ciencia cierta quien era quien, lamentable.
Ni comparación, a la espectacular persecución incial en Casino Royal que termina de manera brutal en una embajada, eso si es emocionante, en Quantum hay demasiado ruido, solo eso.
Coincido con la idea de que la acción en Quantum... no se entiende ni medio. El montaje frenético mal usado (Paul Greengrass es la prueba de lo opuesto) produce confusión y tedio. Manden a todos estos directores a tomar clases con James Cameron de una vez por todas...
Saludos,
Hernán.
O Michael Mann...
Jon, te firmo la crítica palabra por palabra. Has expresado exactamente lo que opino del film.
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